NEOCLASICISMO Y MORATÍN
El
sí de las niñas
(escrita en 1801 y estrenada en 1806) es la más importante del teatro
neoclásico español. Se trata de una comedia en prosa, dividida en tres actos,
cuya única acción se desarrolla en el reducido espacio de una posada de Alcalá
de Henares durante diez horas. Dos son los temas esenciales de esta obra: el
derecho a la libertad de elegir pareja y la educación de la mujer. Junto
con estos dos temas fundamentales, se tratan también otros temas secundarios
como son el de la autoridad y egoísmo de los padres y el de las ilusiones del
viejo que se enamora de una jovencita.
Su
estilo es otro acierto: el diálogo natural y el lenguaje es claro, llano, de un
estilo ya moderno. (VOLVEMOS A LA REGLA DE LAS TRES UNIDADES Y A NO MEZCLAR ESTILOS, NI PERSONAJES DE DISTINTO ÁMBITO SOCIAL, NI VERSO CON PROSA, IGUAL QUE EN EL RENACIMIENTO y en el teatro de Cervantes).
Personajes
Don Diego, 58 años. Es el personaje que desencadena la acción porque está
comprometido con Doña Paquita, bastante mas joven que él. Se le puede
considerar el verdadero protagonista de la obra y el que representa las ideas
neoclásicas que tratan de cambiar el problema social de los matrimonios
concertados.
Paquita o Francisca, 16 años. Es una muchacha discreta que es
obligada a casarse con un hombre 42 años mayor que ella pero debido a su
educación no es capaz de demostrar sus sentimientos y esto la llevara a
arriesgar el amor que siente por Don Carlos.
Don Carlos, 25 años. Sobrino de Don Diego. Es un valiente
militar, pero sumiso ante su tío. Es un joven apasionado que quiere
luchar por su amor pero las reglas sociales y el respeto a su tío se lo
impiden.
Doña Irene, madre de Doña Paquita, representa un personaje
autoritario y ridículo que refleja la autoridad de los padres de la época sobre
sus hijos.
Rita criada de
Doña Irene– Simón criado de Don Diego
Calamocha criado de Don Carlos
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Los
criados del teatro tenían la función de aportar al espectador nuevas
informaciones por medio del diálogo entre sí o con sus amos. Además, por su
espontaneidad y conocimiento basado en la sabiduría popular, que no en los
libros, podría decirse que representan la “voz” del pueblo llano en la
obra.
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Tiempo: “La acción empieza a las siete de la tarde y acaba a
las cinco de la mañana siguiente”
Espacio: Una humilde pensión (o posada)
en Alcalá de Henares
Resumen
La comedia se ajusta perfectamente a los principios
artísticos de la estética neoclásica, por lo tanto, en lo que respecta el
teatro, nuestra obra sigue la regla de las tres unidades clásicas, es decir:
espacio, tiempo y acción. De esta manera, la acción transcurre durante una
noche y hasta el amanecer en una posada de Alcalá de Henares (cerca de Madrid).
A dicha posada llega don Diego (caballero adinerado de 58 años) para
encontrarse y conocer a su futura esposa, Paquita de 16 años (que viene acompañada
por su madre, quien ha concertado el matrimonio de su hija). A la posada llega
también, don Carlos, el verdadero amor de Paquita, valiente militar y sobrino
de don Diego. Llega hasta la posada avisado por Paquita en un desesperado
intento para detener la boda.
Conforme avanza la acción Don Diego empieza a
sospechar que su sobrino tiene algo con Paquita y le ordena que regrese
al regimiento; éste se dispone a obedecer, renunciando a la vez al amor de su
amada (porque obedecer a su tío es lo que debe hacer un buen ciudadano).
Para informar a Doña Paquita de su decisión le envía
una última carta de amor, la cual por casualidad llega a manos de Don Diego,
que, comprendiendo el amor entre los jóvenes, decide renunciar a su matrimonio
con la joven, y haciendo llamar a su sobrino, hace posible la unión entre los
enamorados.
Por tanto, se impone la lógica y triunfan los
verdaderos sentimientos. Don Diego se da cuenta de que Paquita se casa obligada
por su madre y además que está realmente enamorada es de su sobrino, por ello
renuncia a su felicidad para hacer posible la de los jóvenes.
TEXTO:
Acto I
[Entran en
escena doña Francisca (Paquita en este resumen) y su madre, doña Irene. Vienen
desde el convento en el que Paquita vivía para reunirse con el novio. Ambas
junto con don Diego charlan sobre los pormenores de la elección de Paquita
(ésta claro está solo se casa porque se lo manda su madre, ella vive enamorada
de don Carlos]
D. DIEGO Es verdad. Sólo falta que la parte interesada
tenga la misma satisfacción que manifiestan cuantos la quieren bien.
DOÑA IRENE Es hija obediente, y no se apartará jamás
de lo que determine su madre.
D. DIEGO Todo eso es cierto; pero…
DOÑA IRENE Es de buena sangre, y ha de pensar bien, y
ha de proceder con el honor que la corresponde.
D. DIEGO Sí, ya estoy; pero ¿no pudiera, sin faltar a
su honor ni a su sangre…?
DOÑA FRANCISCA ¿Me, voy, mamá? (Se levanta y vuelve a
sentarse.)
DOÑA IRENE No pudiera, no señor. Una niña bien
educada, hija de buenos padres, no puede menos de conducirse en todas ocasiones
como es conveniente y debido.
[Se cierra el acto con que la noticia de la llegada de
don Carlos a la posada. Informado de los planes de boda ha venido para
tratar de impedirlo. Paquita recobra la ilusión y la esperanza de que pueda
solucionarse todo]
ROMANTICISMO Y ZORRILLA
La acción transcurre en la Sevilla de 1545,
en los últimos años del rey Carlos I de España.
(VOLVEMOS A ROMPER LA REGLA DE LAS TRES UNIDADES Y A MEZCLAR ESTILOS, Y PERSONAJES DE DISTINTO ÁMBITO SOCIAL, Y EL VERSO CON LA PROSA, recuperando incluso el tipo del gracioso -generalmente, un criado- IGUAL QUE EN EL BARROCO con la Comedia Nueva de Lope de Vega)
(VOLVEMOS A ROMPER LA REGLA DE LAS TRES UNIDADES Y A MEZCLAR ESTILOS, Y PERSONAJES DE DISTINTO ÁMBITO SOCIAL, Y EL VERSO CON LA PROSA, recuperando incluso el tipo del gracioso -generalmente, un criado- IGUAL QUE EN EL BARROCO con la Comedia Nueva de Lope de Vega)
Primera parte
La acción transcurre en la noche del Carnaval. Hace un
tiempo don Juan y don Luis Mejía habían hecho una apuesta doble, en la cual se
trataba «quién de ambos sabía obrar peor, con mejor fortuna, en el término de
un año» y «quien de los dos se batía en más duelos y quien seducía a más
doncellas». La historia inicia un año después de esa apuesta, por lo tanto, don
Luis Mejía y don Juan se vuelven a encontrar en la hostería del Laurel de
Buttarelli, en Sevilla, donde comparan sus hazañas.
La apuesta se ha vuelto un gran escándalo en Sevilla,
sin embargo, nadie sabe a ciencia cierta lo que sucede. Durante la noche,
arriban a la Hostería del Laurel, propiedad de Buttarelli, en busca de conocer
a fondo los detalles de dicha apuesta.
Don Gonzalo, padre de doña Ines, se ha enterado de la
apuesta, y va a la hostería a asegurarse de lo que ha oído. Igualmente don
Diego, padre de don Juan, quiere ver «el monstruo de liviandad a quien pude dar
el ser».
Los rivales cuentan los muertos en batalla (don Luis
23, don Juan 32) y las mujeres seducidas (don Luis 56, don Juan 72), al
finalizar don Juan queda como vencedor, sin embargo don Luis lo vuelve a
desafiar diciéndole a don Juan que lo que le falta en la lista es «una novicia
que esté para profesar», entonces don Juan le vuelve a apostar a don Luis que
conquistará a una novicia, y que además, le quitará a su prometida, doña Ana de
Pantoja.
Don Luis, ante las palabras del otro, envía a su
criado, Gastón, a avisar a la justicia; mientras que don Juan hace lo mismo con
Ciutti.
Al oír el desafío, el comendador don Gonzalo de
Ulloa, padre de doña Inés, que llevaba en un convento desde su infancia y
estaba ddestinada a casarse con don Juan, deshace el matrimonio convenido.
A la hostería llegan dos rondas de alguaciles que
ponen bajo arresto a los dos nobles.
Don Luis logra salir de la cárcel y va con doña
Ana para suplicarle que se mantenga firme ante don Juan, que irá tras ella. Don
Juan también sale, y en la calle de la casa de doña Ana, hace encerrar a don
Luis. Luego, conversa con Brígida, la beata comprada del convento, que le
explica cómo entrar en el convento sin ser visto.
La última acción de don Juan, para asegurar la
apuesta, es llamar a Lucía, la sirvienta de doña Ana, para pedirle que abra las
puertas de la casa a cambio de dinero y a las diez de la noche. Lucía accede.
En tanto, doña Inés lee una carta de don Juan, en
la que declara abiertamente su amor hacia ella. Cuando ha concluido, don Juan
penetra en la celda, lo que provoca que se desmaye. Don Juan la toma y la lleva
a su casa. Don Gonzalo llega tiempo después, a contarle a la madre abadesa que
la dueña de doña Inés está comprada, y teme por su bienestar. Aparece entonces
la hermana tornera, anunciando la desaparición de doña Inés.
En la casa de don Juan, doña Inés cae en las
redes del galán. Unidos por su amor, están dispuestos a todo. En ese momento,
llega don Luis, que quiere matar a don Juan. Casi después, llega don Gonzalo,
con gente armada. Don Juan manda a don Luis a una habitación contigua para que
espere.
Don Juan se humilla ante don Gonzalo suplicando
que le conceda a su hija a cambio de pruebas que él mismo dispone. Don Gonzalo
se niega. Don Luis sale del cuarto y trata de aliarse con el comendador para
matar a don Juan, pero finalmente resulta ser éste último el matador, dándole
un balazo a don Gonzalo y una estocada a don Luis.
Don Juan huye de Sevilla en un bergantín hacia
Italia.4
Segunda parte
Cinco años después de la acción anterior, don Juan
vuelve a Sevilla, buscando el antiguo palacio de la familia de los Tenorio y
encontrando en su lugar el cementerio donde están enterrados don Luis y el
Comendador, además del resto de las víctimas muertas a manos de él. Admirando
las estatuas, don Juan descubre un sepulcro inesperado, el de doña Inés (que
había muerto de pena al comprender que don Juan y ella jamás podrán estar
juntos a pesar de amarse profundamente). Llegan al lugar Centellas y
Avellaneda, la presencia de estos dos viejos amigos hace que don Juan los
invite a su casa a cenar junto con el espíritu
de don Gonzalo, de donde viene la idea de haberse basado Zorrilla en El
convidado de piedra de Tirso de Molina. Más tarde mientras se encuentran
cenando, suena un aldabonazo y hace su aparición el espectro del Comendador,
que acude con el objetivo de conducir a don Juan al infierno. Sin
embargo doña Inés intercede y logra que ambos suban al Cielo entre una apoteosis de ángeles y
cantos celestiales.
TEXTO
(IPARTE, Acto 4, Escena iii)
(IPARTE, Acto 4, Escena iii)
DON JUAN:
[…]
Cálmate, pues, vida mía;
reposa aquí, y un momento
olvida de tu convento
la triste cárcel
[…]
Cálmate, pues, vida mía;
reposa aquí, y un momento
olvida de tu convento
la triste cárcel