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REDACCIÓN COMENTARIO ROMEO Y JULIETA

COMENTARIO ROMEO Y JULIETA


1. Este es un fragmento de la escena II del II acto de Romeo y Julieta de W. Shakespeare. Trata de  la aparición de Romeo bajo el balcón de Julieta y del diálogo en el que ella le insta para que se vaya por temer el ataque de su familia y él insiste en permanecer allí.
La obra cuenta como dos enamorados son víctimas de las rivalidades de dos familias (los Montescos, familia de Romeo, y los Capuleto, a la que pertenece Julieta).  Aunque Romeo está enamorado de Rosalina, en un baile organizado por los Capuleto descubre a Julieta de la que queda prendado. Tras esto Romeo y Julieta protagonizan varios encuentros amorosos hasta que Fray Lorenzo. Un cruento conflicto entre Tebaldo, Capuleto que odia a Romeo, y el amigo de éste último, Mercucio, termina con la muerte del fiel amigo del Montesco. Ante ello, Romeo toma venganza matando a Tebaldo lo que ocasionará su destierro a Mantua, después de una noche de amor con Julieta. La familia de esta organiza su matrimonio con Paris y ella para huir de este destino sigue el consejo de Fray Lorenzo y toma un bebedizo que la hace parecer muerta. Romeo es avisado de esta “muerte” pero no del engaño que esconde y al llegar de Mantua, desesperado compra veneno y al lardo de su amada lo ingiere después de matar a Paris en duelo. Cuando Julieta revive y descubre a su amado muerto, se apuñala. Este trágico final hace que los patriarcas de las dos familias se reconcilien.
2. A nivel formal destacamos en la estructura externa una única parte en la que las intervenciones de los protagonistas se suceden ordenadamente y en la interna hallamos tres partes: en la primera Julieta pregunta a Romeo la razón de su visita; en la segunda le avisa del peligro que corre; y, finalmente, Romeo víctima del loco amor desprecia el riesgo y confiesa un amor total.
El fragmento refleja el género dramático al que pertenece por el protagonismo absoluto del diálogo en el que vamos a localizar elementos de función apelativa en las preguntas y emotiva en las interjecciones (¡Ay!) y expresiones subjetivas del sentimiento de Romeo. A ellas se suma la función poética presente en un abundante número de figuras retóricas, sobre todo en las palabras de Romeo. La referencia mitológica a Cupido puede adquirir  un valor metafórico, las personificaciones del amor se suceden en distintos momentos, la hipérbole caracteriza las palabras de Romeo al comparar el peligro de los ojos de Julieta con las espadas de sus parientes, sinestésica es la atribución de dulzura a la mirada de la dama, el juego de los opuestos (vida/muerte, odio/amor) es muy del gusto de Shakespeare; para concluir, la comparación metafórica del final pone el broche al texto.
Hallamos en toda la obra una dualidad formal que permite la alternancia entre un estilo culto, retórico y petrarquista cuando habla Romeo o los nobles y un estilo coloquial, incluso obsceno a veces, en las intervenciones de criados o el ama. El autor alterna la comedia con la tragedia en toda la obra y en este fragmento la comicidad puede aparecer en el choque entre los discursos y el registro de Romeo (idealista y neoplatónico) y Julieta (pragmática). Aunque nuestro fragmento es una traducción sabemos que el autor mezcla verso (blanco y pareados) y prosa en esta tragedia. La comicidad habitualmente es lograda por Shakespeare a través de juegos ingeniosos de palabras  y replicas ágiles de personajes como los criados.

3. Willian Shakespeare (1564-1616) fue el dramaturgo más destacado del teatro barroco isabelino, junto con Marlowe y Ben Jonson. En su teatro mezcla lo trágico y lo cómico, el verso (libre y pareados) con la prosa y rompe la regla aristotélica de las tres unidades; se obsesiona con el lenguaje típicamente barroco y, en especial, con los juegos ingeniosos de palabras que buscan, con frecuencia, la comicidad. En sus casi cuarenta obras encontramos: comedias como La fierecilla domada o Sueño de una noche de verano; tragedias, entre las que destacan Otelo –prototipo de celoso-, Hamlet –símbolo de la duda-, Macbeth –reflejo de la ambición-, o Romeo y Julieta –arquetipos del amor-; finalmente, en el drama histórico se centra en la historia de su país en obras como Enrique III o Enrique V o de la Antigua Roma con Julio César o Antonio y Cleopatra. Muchos de sus personajes se convierten en prototipos universales de sentimientos humanos. Su faceta como poeta ha dado a la literatura bellísimos sonetos que compartieron protagonismo con la obras de John Donne y John Milton (El paraíso perdido).
Romeo y Julieta recoge una larga tradición literaria de amores imposibles con desenlace final que podríamos encontrar ya en Ovidio con la Fábula de Píramo y Tisbe o en nuestros Calisto y Melibea celestinescos. Shakespeare consigue con su obra proyectar esta historia hasta la literatura, la música y el cine contemporáneos. Los temas que se engarzan en la historia principal son múltiples y van desde el amor (entendido como superador de la muerte o causante del drama), el destino (causante del final trágico), el tiempo (propiciador de este desenlace fatal), el orden establecido (marcado por la familia, la sociedad, la política), la relación luz/oscuridad (reflejada en los opposita amor/odio, vida/muerte, juventud/madurez) y el matrimonio (que se analiza como libre o impuesto, con sus consecuencias).
4. Como hemos señalado, el autor pertenece al Barroco que es un movimiento cultural e ideológico que nace a finales del XVI, llegando hasta principios del XVIII. El vitalismo y clasicismo renacentistas se ahogan en una situación de crisis generalizada (económica, política, espiritual, social). Aparece así el espíritu de la Contrarreforma, anuladora de las filosofías protestantes de Erasmo, Lutero  y racionalistas de Descartes. Surgen así los tópicos literarios, reflejo perfecto de la ideología dominante, de: el engaño a los ojos, la vida es sueño o el gran teatro del mundo, que ahondan en la hipocresía social; el homo homini lupus que favorece un pensamiento desesperado; y el tempus fugit y pulvi sumus, claro reflejo del pesimismo barroco. A nivel formal, la armonía renacentista es sustituida por la complejidad (primero con el manierismo, después con el barroco y al final con el rococó). La propoporción y equilibrio se sustituyen por el retorcimiento, decoración extrema y el movimiento. Todo esto se visibiliza en el paso de las columnas dóricas a la salomónicas propias de la arquitectura del XVII. La belleza se encuentra en la deformación de la naturaleza, subrayando sus contrastes, como el clarosocuro pictórico. Los temas se heredan del Renacimiento, continuando un gusto por lo mitológico, a los que se suman otros morales o religiosos como la fugacidad de las cosas mundanas, la muerte, la confusión apariencia-realidad.
En este momento de cambio surgen los dos grandes nombres de la literatura universal, Shakespeare y Cervantes que protagonizan el cambio de época. Por otro lado, Lope de Vega en España protagoniza una revolución teatral similar a la de Shakespeare en la escena inglesa. Ellos serán los padres del teatro moderno.