COMENTARIO “EL DECAMERÓN”
1. CONTENIDO DEL FRAGMENTO Y RELACIÓN CON LA OBRA DE LA QUE SE EXTRAE
El fragmento pertenece al
cuento “Alibech se hace ermitaña” en el que Boccaccio relata pormenorizadamente
los engaños a los que Rústico somete a
la protagonista para lograr mantener relaciones sexuales con ella. Estos
engaños están marcados por una elevada dosis de erotismo y, también, de humor.
La ingenua Alibech terminará contando a sus comadres lo que ha aprendido de
Rústico causando la risa en ellas.
El Decamerón fue concluido
por Boccaccio en 1351 y está formado por
cien cuentos explicados por diez narradores durante los diez días que pasn
refugiados en una casa de campo próxima a
Florenica, huyendo de la peste que asoló la ciudad en 1348. Estos diez
jóvenes, para distraerse acuerdan que cada día cada uno cuente un cuento. Los
temas de estos relatos son muy variados: el amor (casi siempre muy carnal,
alejado del neoplatonismo renacentista), la mujer (tratada de modo realista y
equiparada al hombre en cuanto a sus
deseos –sexuales, de libertad, de aventura-), el vitalismo, la
inteligencia (se suele presentar como ingenio o astucia), la Iglesia (crítica
al clero, haciéndose eco de ciertas reformas que vendrán después) y la fortuna
(tema muy medieval). Los protagonistas de los cuentos reflejan todos los
estamentos de la época desde reyes y nobles a criados, labradores, monjes…
2.- ANALICE LOS ASPECTOS FORMALES
DEL TEXTO
El texto es claramente narrativo,
el emisor en un primer plano es
Boccaccio, en un segundo plano el joven que relata el cuento. En ocasiones, en
la obra puede haber un tercer narrador que se inserte en un cuento dentro de
otro cuento.
El fragmento está compuesto por
un único párrafo que comienza “in media res”, cosa que está claramente marcada
por la conjunción copulativa inicial. En la estructura interna podemos observar
dos partes, en la primera (lns. 1-7) se cuenta la llegada de Alibech y el
autocontrol al que se somete el Rústico para no pecar de lujuria; en la segunda
(lns. 7 al final) se relata cómo Rústico cae en la tentación.
A nivel formal, destacamos que se trata de un texto escrito en un lenguaje accesible, culto y coloquial a la vez, dado que su objetivo es entretener a los lectores; de hecho, la risa que provoca Alibech en las mujeres que al final escuchan su historia refleja este deseo del "delectare". Destacable es el polisíndeton que marca un ritmo pausado para crear cierta intriga en el descubrimiento del "chiste" final. También hallamos un ligero hipérbaton en las lns. 4 y 5 que tematiza la prueba de castidad a la que intenta autosometerse Rústico. Encontramos una elipsis en la última línea ya que tenemos que sobreentender que "aquello que deseaba de ella" se refiere claramente al acto sexual. Para finalizar, llama la atención el nombre del ermitaño, que parece una clara alegoría de aquellos hombres que habitan en el campo y se dedican a tareas relacionadas con él, caracterizándose por la lujuria. Una crítica al estamento religioso puede evidenciarse en el hecho de que este Rústico sea un hombre de fe (ermitaño).
A nivel formal, destacamos que se trata de un texto escrito en un lenguaje accesible, culto y coloquial a la vez, dado que su objetivo es entretener a los lectores; de hecho, la risa que provoca Alibech en las mujeres que al final escuchan su historia refleja este deseo del "delectare". Destacable es el polisíndeton que marca un ritmo pausado para crear cierta intriga en el descubrimiento del "chiste" final. También hallamos un ligero hipérbaton en las lns. 4 y 5 que tematiza la prueba de castidad a la que intenta autosometerse Rústico. Encontramos una elipsis en la última línea ya que tenemos que sobreentender que "aquello que deseaba de ella" se refiere claramente al acto sexual. Para finalizar, llama la atención el nombre del ermitaño, que parece una clara alegoría de aquellos hombres que habitan en el campo y se dedican a tareas relacionadas con él, caracterizándose por la lujuria. Una crítica al estamento religioso puede evidenciarse en el hecho de que este Rústico sea un hombre de fe (ermitaño).
(Añadir el comentario lingüístico)
3. COMENTE LA PRODUCCIÓN
LITERARIA DEL AUTOR (especialmente la obra seleccionada) Y EXPLIQUE SU POSIBLE
RELACIÓN CON OTRAS OBRAS.
Boccaccio vivió entre 1313 y 1375
y escribió tanto obras en latín como en italiano, tal como hicieron también
Dante o Petrarca. Escribió obras mitológicas (Genealogía de los dioses de
los gentiles), sobre personajes históricos ilustres (De las caídas de
varones ilustres y De claris mulieribus) y en italiano desarrolló
todos los tipos de literatura propios de su época. Así encontramos novela
bizantina (Filoco), pastoril (Ninfale
d´Ameto), poemas eróticos (La caza de Diana, Fiammeta) o épicos (Teseida)
y una obra misógina, El Corbacho, con la que el autor pretende vengarse de una
bella viuda que se burló de él.
Pero es, sin duda, El Decamerón
la obra más destacada de Boccaccio. Por ella se le ha considerado uno de los
padres de la novela moderna ya que a la tradicional colección de cuentos
medievales le incorpora la caracterización psicológica que marca su modernidad.
El Decamerón no reúne estrictamente las peculiaridades de la novela ya que es
un compendio de relatos breves que sustentan otras tantas historias, enmarcados
en un relato más largo que protagonizan diez jóvenes. Pero es obvio que va más
allá de una simple recopilación al estilo medieval ya que existe un hilo
conductor, características comunes y un ambiente y personajes que otorgan la
unidad al texto. Habrá que esperar al Lazarillo o El Quijote para hallar la
longitud de historia que habitualmente atribuimos a la novela.
4. SITÚE AL AUTOR EN SU CONTEXTO
HISTÓRICO-LITERARIO
La obra de
Boccaccio se enmarca en la prosa de ficción renacentista que está constituida
por: novelas pastoriles, que relatan historias y vivencias amorosas de pastores
en un locus amoenus (su principal representante será Sannazaro); novelas
bizantinas, que narran amoríos de nobles que deben separarse y vivir aventuras
por distintos países del mundo (como en los Viajes de Persiles y Segismunda de
Cervantes); novelas caballerescas,
herederas de los libros de caballerías medievales; novelas sentimentales, con poca acción externa
y argumento centrado en la pasión amorosa de dos personajes (uno de los
primeros ejemplos es la Fiametta de Boccaccio. Además, en
España surge durante el Renacimiento un nuevo género, de tipo plenamente
realista, que se exportará a Europa en el siglo XVII: la novela picaresca.
Autor
destacado de esta época fue el inglés Geoffrey Chaucer cuya obra más conocida
es Los Cuentos de Canterbury en la que treinta peregrinos narran en verso
historias mientras se dirigen hacia la tumba de Tomás Becket. La principal
diferencia con Boccaccio es el tono moralizante mucho más medieval de las
historias. En España habrá que esperar al siglo XVI para hallar este tipo de
novelas cortas (herederas de los novellini italianos) y será, sobre todo en el
XVII, cuando con Lope y Cervantes (Novelas ejemplares) se desarrolle plenamente
este subgénero.
A esta prosa
narrativa de ficción renacentista se le suma una amplia producción de obras de
carácter didáctico y humanista. Maquiavelo con su Príncipe mostrará la
separación entre moral y política; la Utopía de Tomás Moro propone
visionariamente una sociedad ideal y justa; Erasmo y su Elogío de la locura
defienden una religiosidad alejada de los rituales vacíos y personal, siguiendo
la imago christi; mientras, Castiglione propone las cualidades del perfecto
caballero renacentista que une armas, letras, política, música… y Montaigne
inaugura un nuevo género con sus Ensayos.

