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CIUDADES GRIEGAS DE HISPANIA



            Los griegos se interesaron por dos zonas del occidente mediterráneo: el sur de la Galia (por el comercio interior a través del río Ródano), y el estrecho de Gibraltar, por donde llegaban metales desde Gran Bretaña y desde el interior de la Península Ibérica.
            Entre los siglos VIII y VI a. C., los griegos iban creando colonias, de manera que, salvo la zona de influencia fenicia y cartaginesa, el Meditarráneo se convirtió en un mar griego. Las ciudades-estado emprendieron la colonización de forma independiente, de modo que los pobladores que se asentaban en cada colonia provenían de una o dos ciudades. 
 

     
            Focea, ciudad jonia de Asia Menor, fue la encargada de acercarse, tras la fundación de Massilia (s. VII aC), a la Península Ibérica. Los asentamientos griegos en la península fueron establecimientos de trueque comercial o escalas de rutas comerciales, y no propiamente como colonias, pues los griegos no necesitan aquí el territorio sino la seguridad suficiente para realizar sus intercambios. 
            Empuries y Rhode, cuya fundación es de alrededor del 600 a. C., es el establecimiento griego más conocido. En el año 218 a. C., Empuries se usó como primera base militar romana. Los griegos, temerosos de la competencia comercial y política de los cartagineses, llamaron a los romanos y les abrieron sus puertas. 
La infuencia de la Cultura griega fue importante en pueblos íberos: dama de Elche, alfabeto griego jonio,... esto facilitó la romanización.