http://es.slideshare.net/mvergess/12-la-ilustracin-presentation-742266
FRAGMENTOS:
ROUSSEAU, CONFESIONES
(RESUMEN: Las Confesiones fueron escritas entre 1766 y 1770, cuando su autor contaba entre 54 y 58 años. En 1762, con la publicación del Emilio y el Contrato social empezaron sus desgracias: las dos obras fueron condenadas por el Parlamento de París y se dicto orden de prisión contra el autor, aunque se permitió que escapara. Vivió un tiempo en Suiza, luego en Inglaterra y finalmente recaló en París de nuevo, en 1770. Las Confesiones, escritas en el exilio, son una potente autojustificación de un anciano que ya estaba aquejado por la paranoia y la manía persecutoria. La paranoia tenía su fundamento: la condena del Emilio y del Contrato era exagerada y consecuencia de una persecución real en la que intervienen varios enciclopedistas (los ilustrados del tiempo), como d"Alembert, Diderot y el barón de Holbach. Rousseau tenía razón en extrañarse de la ferocidad de sus enemigos, antes amigos. Pero no la tiene al considerarse fuera de toda culpa, siempre inocente y, como llega a decir, “el mejor de los hombres”.
Las Confesiones es un libro único. San Agustín se había confesado a Dios y contado muchos detalles de su vida. Montaigne, con la excuse de unos ensayos, hizo algo semejante. Pero solo Rousseau trata solo de él mismo, y con una egolatría tan camuflada por el sentimiento que sorprende aun hoy por lo directo, la fluidez y el modo singular de convertir las culpas en méritos. El estilo es más ameno que el de la mejor novela. Hay momentos y arranques líricos que conmueven. Sirve edemas como retrato, todo lo parcial que se quiera, de una época: la de la Ilustración en Francia. El siglo XVIII aparece aquí con toda claridad: la difundida inmoralidad entre las clases altas, donde era frecuente el menage a trois, que empezaba en la corte, con la influencia de la favorita de Luis XV, madame Pompadour. -extraído dehttp://www.mercaba.org/Filosofia/rousseau_02.htm- )
"Emprendo una obra de la que no hay ejemplo y que no tendrá imitadores. Quiero mostrar a
mis semejantes un hombre en toda la verdad de la Naturaleza y ese hombre seré yo.
Sólo yo. Conozco mis sentimientos y conozco a los hombres.
No soy como ninguno de cuantos he visto, y me atrevo a creer que no soy como ninguno de
cuantos existen. Si no soy mejor, a lo menos soy distinto de ellos. Si la Naturaleza ha
obrado bien o mal rompiendo el molde en que me ha vaciado, sólo podrá juzgarse después
de haberme leído.
Que la trompeta del Juicio Final suene cuando quiera; yo, con este libro, me presentaré ante
el Juez Supremo y le diré resueltamente:
“He aquí lo que hice, lo que pensé y lo que fui. Con igual franqueza dije lo bueno y lo
malo. Nada malo me callé ni me atribuí nada bueno; si me ha sucedido emplear algún
adorno insignificante, lo hice sólo para llenar un vacío de mi memoria. Pude haber supuesto
cierto lo que pudo haberlo sido, mas nunca lo que sabía que era falso. Me he mostrado
como fui, despreciable y vil, o bueno, generoso y sublime cuando lo he sido. He
descubierto mi alma tal como Tú la has visto, ¡oh Ser Supremo! Reúne en torno mío la
innumerable multitud de mis semejantes para que escuchen mis confesiones, lamenten mis
flaquezas, se avergüencen de mis miserias. Que cada cual luego descubra su corazón a los
pies de tu trono con la misma sinceridad; y después que alguno se atreva a decir en tu
presencia: “Yo fui mejor que ese hombre.”
VOLTAIRE , CÁNDIDO
(Resúmen: En esta célebre fantasía filosófica, el joven Cándido, discípulo del doctor Pangloss -a su vez discípulo de Leibniz, filósofo del optimismo- sufre el infortunio de creer que el nuestro "es el mejor de todos los mundos posibles". Tras numerosas desventuras, se retira junto a sus compañeros a orillas de la Propóntide, en donde descubre que el secreto de la felicidad reside en "cultivar nuestro huerto".
Cándido, quizás el relato mas famoso de Voltaire, es una novela de aprendizaje, y su héroe un optimista que cree a pies juntillas que el mundo es un paraíso, a pesar que, desde la primera línea, la realidad se encarga de negarlo.La estructura tiene un hilo conductor claro: el viaje; los vientos de la vida llevan de aquí para allá a Cándido, convertido en un juguete del destino que recorre un mundo estragado por catástrofes naturales, por designios humanos y, sobre todo, por las religiones.Voltaire ataca, con ironía y sarcasmo, la intolerancia, el fanatismo, los abusos de la colonización europea en América, los engaños y artificios sociales, y las matanzas de las guerras -extraído de http://dueloliterae.blogspot.com.es/2010/02/candido-de-voltaire-fragmento.html-).
"¿Sabe usted, por ejemplo, que en el momento en que yo os hablo hay cien mil locos de nuestra especie que llevan sombrero y que matan a otros cien mil animales que llevan turbante, o son asesinados por ellos, y que así ocurre en toda la tierra desde tiempo inmemorial? Estremecióse el Sirio y preguntó cuál podía ser el motivo de tan horribles querellas entre animales tan ruines. “El motivo es, dijo el filósofo, unos cuantos trozos de tierra tan grandes como vuestro talón. Y no se trata de que algunos de esos millones de hombres que se dejan la vida pretenda obtener para sí ni un pequeño terrón de ella. Lo que se ventila no es más que saber si esa tierra pertenecerá a un cierto hombre que se llama Sultán o a otro que, yo no sé por qué, se hace llamar César . Ni el uno ni el otro han visto ni verán jamás el pequeño rincón de tierra que está en litigio, y casi ninguno de esos animales que se matan mutuamente ha visto nunca al animal por el cual se matan”.
- ¡Desgraciados! exclamó el Sirio con indignación, ¿puede concebirse tal exceso de rabia tan furiosa? Ganas me dan de dar tres pasos, y de aplastar con otros tantos puntapiés a toda esta ralea de asesinos ridículos. No vale la pena que os toméis tal molestia, que de sobra se están labrando ya ellos su propia ruina. Sabed que dentro de diez años no seguirá viviendo ni la centésima parte de estos miserables; sabed que incluso antes de sacar la espada, el hambre, la fatiga o la intemperancia habrán acabado con casi todos. Por otra parte, no es a ellos a los que hay que castigar: es a esos bárbaros sedentarios que apoltronados en sus despachos ordenan, mientras hacen la digestión, el exterminio de un millón de hombres y a continuación dan solemnemente gracias a Dios por ello. "
MONTESQUIEU, EL ESPÍRITU DE LAS LEYES
"Una de las obras más críticas de la Ilustración es “El espíritu de las leyes”, en francés “De l’esprit des lois”. Fue redactada por Montesquieu y publicada en 1748. En ella, el autor francés estudia las relaciones de las leyes políticas con la constitución de los estados, las costumbres, la religión, el comercio, el clima y los tipos de suelo de cada nación. Fue un libro que tuvo 22 ediciones en tan solo dos años ysuscitó violentas críticas, tanto por parte de los jesuitas, como por parte de los jansenistas. La Sorbona lo prohibió y la Iglesia Católica lo incluyó en el Índice de Libros Prohibidos.
Montesquieu recibió grandes influencias de sus viajes por Europa, en especial el que realizó a Gran Bretaña, y lo plasmó en su obra, donde recreó el modelo político anglosajón de la separación de poderes y la monarquía constitucional. El escritor francés lo consideraba como el mejor sistema para luchar contra el despotismo ilustrado. “El espíritu de las leyes” habla de los conceptos de poder ejecutivo, poder legislativo y poder judicial pero, sobre todo, de la relación de los tres. Montesquieu rechaza las teorías absolutistas en las que una persona debería concentrarlos todos en su figura y apuesta por un “equilibrio de poderes”. Este se debería producir de manera muy sencilla, donde cada uno de los poderes controle al otro y todos se controlen entre sí.
La teoría del equilibrio que presenta en su obra, también la recogen otros autores ilustrados, como por ejemplo Isaac Newton. De la misma forma en que Montesquieu sugiere que haya un rey que esté controlado por unos poderes intermedios, formados por la nobleza, el clero y los parlamentos, Newton plantea teorías sobre cómo ciertos elementos se atraen pero no pierden su identidad, lo que permite un equilibrio perfecto. Vendría a ser el mismo concepto pero, en lugar de aplicarse a la ciencia, aplicado a la vida política.
En definitiva, “El espíritu de las leyes” es una obra que une todo aquello que la Ilustración representa y, al mismo tiempo, combate el despotismo y el absolutismo. Fue la base que más adelante aplicaría la Revolución Francesa en 1789 y todas las constituciones de mentalidad liberal. Incluso hoy en día, la inmensa mayoría de las cartas magnas democráticas hablan de la separación de poderes que proponía Montesquieu en su obra". (extraído de http://redhistoria.com/el-espiritu-de-las-leyes-de-montesquieu/#.VlwHcdIvddg)
