Comentario de la Rima
LII de Bécquer
Olas gigantes que os
rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!
Nubes de tempestad que rompe el rayo
y en fuego ornáis las desprendidas orlas,
arrebatado entre la niebla
oscura,
¡llevadme con vosotras!
Llevadme por piedad a
donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!
1.
INTRODUCCIÓN
(Contexto histórico-Literario).
Esta rima pertenece al Romanticismo tardío de la segunda mitad del XIX (en la que junto con Rosalía, Bécquer será el máximo representante)
y, por tanto es un texto más intimista, el sentimiento es lo más
importante. En la rima predominan los siguientes
elementos románticos: dominio absoluto de los
sentimientos del yo; protagonismo de una naturaleza arrebatada y violenta-muy del gusto romántico-,
reflejo del interior atormentado del poeta; los sentimientos de angustia y
soledad llevan a un deseo de autodestrucción; finalmente, en el plano
formal, la libertad en la elección de versos y estrofas y un estilo
sencillo, cercano a la poesía popular.
Probablemente, esta Rima fue escrita por Bécquer tras el abandono de su primer amor, Julia Espi. De cualquier modo, podría haberla inspirado el sinfín de sinsabores que jalonaron la biografía del ilustre sevillano (muerte de sus padres, tristeza permanente por una orfandad temprana, muerte de su hermano o hijos, traición de su esposa Casta y posterior abandono, enfermedad crónica, miedo a la muerte…). Estos aspectos alimentarán los grandes temas de sus rimas: el amor (feliz y el no correspondido y traidor), la obsesión por la muerte (angustia y dolor), la poesía como creación y su relación con el amor…
2. TEMA
El tema principal del poema es el deseo de morir
a causa de un dolor muy intenso que lleva al poeta a un estado de
desesperación. Esta rima pertenece al grupo de rimas que tratan el tema de la
angustia y el dolor.
3.
Estructura.
3.1. EXTERNA: El poema consta de cuatro estrofas de
cuatro versos cada una, en las que se combinan tres versos endecasílabos con
uno final heptasílabo a modo de estribillo, con el siguiente esquema:
Olas gigantes que os rompéis bramando 11-
en las playas desiertas y remotas, 11A
envuelto entre la sábana de espumas, 11-
¡llevadme con vosotras! 11a
en las playas desiertas y remotas, 11A
envuelto entre la sábana de espumas, 11-
¡llevadme con vosotras! 11a
Es una estrofa de pie
quebrado muy becqueriana, con rima asonante en los versos pares.
3.2. INTERNA:
El poema puede dividirse
en dos partes: La primera abarca las tres primeras estrofas, y es la invocación
que realiza el poeta a distintos elementos de la naturaleza insistiendo en la
misma petición al final de cada una de ellas: ¡Llevadme con vosotras! La estrofa final, a modo de conclusión,
explica el motivo de la petición desesperada del poeta: prefiere morir
arrastrado a conservar la “razón” y la “memoria” (el recuerdo) sólo para sufrir.
4. COMENTARIO LINGÜÍSTICO:
En cuanto a la FONÉTICA hay que destacar los paralelismos en /s/,
imitando el sonido del mar y de /r/, evocando el de la tormenta; también es
llamativa la repetición del cuarto verso de cada estrofa que funciona a modo de
estribillo que recoge la petición obsesiva del poeta que se ve reforzada con la
anáfora de Llevadme en el último verso de la tercera estrofa y el
primero de la última.
Con respecto a la MORFOLOGÍA destacamos la aparición de un gran
número de apóstrofes en los nombres concretos en la primera parte, referidos a los
tres elementos –agua, tierra, aire- de la naturaleza salvaje con la que se
identifica el poeta (olas, playas, espumas, ráfagas, huracán, bosque, hojas,
tempestad, rayo). Todos estos elementos se convierten en confidentes del
poeta. Frente a ellos, en la segunda aparecen los abstractos piedad –repetido-,
razón memoria, dolor, todos negativos al reflejar la desesperación del
yo-poético.
Los adjetivos aparecen en la primera parte que tiene un carácter
más descriptivo, ya que se está dibujando una naturaleza salvaje y por tanto
los adjetivos deben caracterizar esto; así gigantes, alto y desiertas y remotas
aluden a esa característica. Encontramos también dos epítetos cargados de
significado porque, de algún modo, reflejan el espíritu del poeta: “ciego
torbellino” y “niebla oscura”.
En cuanto a los verbos, lo más destacable es el uso del imperativo
que recoge la petición obsesiva del poeta y des; también predomina el presente
que pretende acercar este dibujo de naturaleza salvaje al lector. La mayoría de
los verbos expresan acciones cargadas de fuerza o violencia: romper, bramar, arrebatáis, arrastrado,
rompe, arrebatado, arranque.
Sintácticamente es fundamental el paralelismo que aparece en las
tres primeras estrofas, pues las tres repiten la misma estructura sintáctica: Elemento
de la naturaleza + acción realizada por
ésta + situación del poeta + Petición final. También es llamativo el hipérbaton,
muy frecuente en las rimas, que aparece en el verso sexto: “del alto bosque las
marchitas hojas”.
Para finalizar, diremos que Bécquer no es un poeta que utilice
grandes recursos retóricos, más bien pocos y muy seleccionados, para dar una
impresión de sencillez y cercanía al lector; por ello, a nivel semántico sólo
encontramos la metáfora del tercer verso: “sábana de espumas” y la
importantísima personificación de los elementos de la naturaleza.
5. CONCLUSIÓN
La poesía becqueriana recoge la tradición medieval de las cantigas
de amigo galaico portuguesas en las que la joven enamorada apostrofaba a los
elementos naturales (sobre todo las olas del mar) preguntándolas por su amante,
también la renacentista de la naturaleza-confidente de las églogas y poesía
pastoril. De algún modo, conecta este tratamiento de la naturaleza con toda la
poesía posterior, donde se seguirá personificando a los elementos naturales tal
y como vemos en poestas como Machado, Juan Ramón o Lorca.
